Jordi Pascual, coordinador de la comisión de cultura de CGLU: «Un Objetivo Cultura, ahora o nunca» | Fundació Catalunya Cultura
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Jordi Pascual, coordinador de la comisión de cultura de CGLU: «Un Objetivo Cultura, ahora o nunca»

21/05/2026

Un objetivo Cultura, ahora o nunca

En 2015 Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con un total de 17 Objetivos y 169 metas, acompañadas por sus correspondientes indicadores. Hoy, en mayo de 2026, es bien conocido que los ODS tienen objetivos para la educación, la igualdad de género, la salud, la acción climática, la pobreza, los bosques, la vida submarina, la energía…

También es bien conocido que no existe ningún objetivo dedicado a la cultura. ¿Por qué? Es largo de explicar, pero el resumen es éste: la UNESCO no hizo los deberes cuando tocaba, la sociedad civil no estaba preparada, muchos estados no lo encontraron esencial y los pocos estados que creían en ello no apretaron lo suficiente.

La consecuencia de esa ausencia ha sido doble:

Por un lado, la coherencia del relato. Las evidencias acumuladas sobre el terreno, el trabajo académico de miles de investigaciones, y los trabajos de Amartya Sen, de Martha Nussbaum “obligaban” a considerar la cultura como un componente esencial del desarrollo. Que en 2015 la cultura (el patrimonio, la creatividad, la diversidad, el conocimiento crítico, la ritualidad, la belleza) no alcanzara un ODS propio comporta una regresión en la calidad del debate sobre la dignidad humana, las libertades y el desarrollo.

Por otro lado, la capacidad operativa. Que los actores culturales en todos los ámbitos (las bibliotecas, los museos, las fiestas mayores, los festivales, los memoriales, el arte público, las artes escénicas, la música…) no se sienten en la mesa de la planificación de nuestro futuro común (¿y qué es si no es la sostenibilidad?) fue un despropósito… un tiro en el pie para el conjunto de los actores de una sociedad, carentes de los procesos que dan luz a la vida.

En este rincón del mundo llamado Cataluña sabemos que es imposible entender el mundo, o un trozo del mundo, llámese nación, pueblo o ciudad, sin que los temas culturales sean explícitos. Y es imposible transformar, mundo o trozo, hacia la sostenibilidad sin hacer que estos temas culturales sean operativos, con instituciones y presupuestos, y con políticas que reúnan a todos.

Muchos hemos intentado hacer de la necesidad, virtud, entrar por la puerta trasera de la transversalidad, y no han faltado propuestas para incorporar los temas culturales dentro de cada Objetivo, como apunta el artículo A cultural boost que escribimos en CGLU a inicios de la década. Y estos muchos constatamos que no es suficiente.

Así, los mismos que en 2013 ya pedíamos un Objetivo Cultura (mirad esta propuesta) hemos convocado a muchas más organizaciones y redes, y hemos articulado una propuesta realista y factible de Objetivo Cultura. Con la participación de las redes mundiales del mundo de la cultura. Con el liderazgo de la red mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos y el apoyo de la Generalidad de Cataluña, el Consejo Nórdico y la Fundación Asia-Europa. Con la complicidad (ahora sí) de la UNESCO y de algunos estados que quieren liderar la propuesta (Brasil, Corea, España, Irlanda, Italia, Kenia, México, Uruguay…). Así, en septiembre de 2025, la propuesta de Objetivo Cultura de la campaña #Culture2030Goal se presentó en el Ágora Cívica y se puso sobre la mesa de negociaciones de Mondiacult 2025.

Algunas instancias ya trabajan en esta dirección, como la ciudad de Estrasburgo o los gobiernos de Gales, Euskadi y Hawái. Ahora, hay otros que trabajan en la dirección opuesta: quienes incitan los discursos de odio, niegan las evidencias científicas o concentran el poder de la comunicación. Nunca ha sido fácil. Os animo a leer el documento “Un Objetivo Cultura: de la necesidad a la realidad” y os animo a que os lo hagáis vuestro, hoy, 21 de mayo, día mundial de la diversidad cultural, y todos los días que vendrán.

Jordi Pascual

Coordinador de la comisión de cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), y profesor de derechos culturales y mundialización en la Universidad de Girona y la UOC