Ana Vallés, presidenta de Sorigué y de la Fundació Sorigué – empresa del Consell de Mecenazgo de la Fundación – ha sido distinguida este año con la Creu de Sant Jordi, el máximo reconocimiento que otorga la Generalitat de Cataluña a personas e instituciones por su contribución a los ámbitos cívico, cultural y social. El galardón reconoce una trayectoria que ha sabido unir empresa, cultura, innovación y sostenibilidad, con una mención especial a PLANTA, el proyecto que ha impulsado en La Plana del Corb (Balaguer) y que ya es un referente internacional. En esta entrevista, Vallés explica cómo este espacio, que tiene el arte como eje vertebrador acontece «una herramienta de liderazgo empresarial donde confluyen arte contemporáneo, arquitectura, paisaje y conocimiento» y defiende que «la cultura no es un gasto: es una inversión con retorno». Una conversación sobre un modelo que demuestra que empresa y cultura no solo son compatibles, sino que se refuerzan mutuamente.
En abril recibió la Creu de Sant Jordi que otorga la Generalitat de Cataluña. ¿Qué ha supuesto para usted?
Una gran alegría y una responsabilidad renovada. La recibo con gratitud, pero sobre todo como el reflejo de un trabajo colectivo: el de muchas personas que han hecho posible Sorigué. Y como un estímulo para continuar demostrando que empresa y cultura, empresa y compromiso social, no solo son compatibles, sino que se refuerzan mutuamente.
Para quien no lo conozca, ¿Nos podría explicar qué es PLANTA?
PLANTA es una herramienta de gestión empresarial donde confluyen arte contemporáneo, arquitectura, paisaje y conocimiento. Situado en Balaguer, en un entorno industrial activo vinculado a las actividades originarias del grupo Sorigué, es un lugar vivo, donde la creatividad y la industria conviven y se retroalimentan.

¿Qué lo hace singular dentro del mundo empresarial y cultural?
Que no pertenece exclusivamente a ninguno de los dos mundos, y esto es precisamente el que lo hace relevante. PLANTA no es un gesto de mecenazgo convencional: es una herramienta de liderazgo empresarial. Demuestra que una empresa puede ser, a la vez, un actor cultural y económico, y que esta intersección genera valor para todo el mundo.
¿Cómo surgió la idea de crear este proyecto y qué era el objetivo inicial?
Surgió de una convicción personal: que una empresa puede y tiene que contribuir a generar valor en el territorio donde opera, más allá del negocio. Queríamos crear un espacio referente que conectara nuestra actividad industrial con la creatividad contemporánea, pero sobre todo que demostrara que empresa y cultura se refuerzan mutuamente y generan un impacto real en el tejido social.
¿Por qué una empresa decide apostar por el arte?
Porque el arte nos ayuda a mirar diferente, a cuestionarnos, a imaginar lo que todavía no existe. Para una empresa que quiere liderar más allá de lo económico y que quiere transformarse, el arte no es un complemento, es un trabajo, es una manera de ser y de hacer.

¿De qué artistas se pueden ver obras y qué criterio se sigue para seleccionarlas?
La colección incluye artistas de referencia nacional e internacional, con una mirada que prioriza la calidad, la coherencia conceptual y el diálogo con el entorno. Nos interesan artistas que proponen, que son referentes por la mirada que aportan, que construyen relato. No coleccionamos obras, coleccionamos emociones.
¿Qué papel tiene PLANTA dentro de Sorigué y como se integra con los valores de la empresa?
PLANTA es nuestro barco insignia. Representa de manera visible quiénes somos y por qué somos así: una empresa arraigada en el territorio, comprometida con las personas y convencida que el progreso tiene que ser consciente y compartido. No es un proyecto al margen de la empresa: es la expresión más clara de nuestra cultura.
¿Cómo se mantiene el equilibrio entre valores corporativos y valores culturales dentro del proyecto?
En realidad, no los vivimos como valores separados, de hecho, se retroalimentan. La creatividad, el rigor, el compromiso con el entorno: son valores que comparten la empresa y la cultura. PLANTA es posible precisamente porque no hemos tenido que elegir entre unos y otros.
¿Qué aporta PLANTA a los trabajadores de Sorigué?
Orgullo de pertenencia y una mirada más amplia. Cuando las personas de Sorigué ven que su empresa es capaz de generar un proyecto como PLANTA, entienden que trabajan en un lugar diferente. Esto tiene un impacto real en la manera como se implican y en cómo se relacionan con el trabajo. Por ejemplo, algunos de los sites artísticos de PLANTA se han hecho con la implicación de los trabajadores/as de la empresa.
¿Cómo contribuye a acercar la empresa a la cultura y en el territorio?
PLANTA ha recibido más de 150.000 visitantes en los últimos años, y ha generado colaboraciones con instituciones vinculadas al mundo académico, la investigación, la sostenibilidad, el arte, entre otros. Hemos conseguido que este espacio sea un punto de referencia en el mapa cultural del país. Tenemos un espíritu internacional y, de hecho, recientemente nos han reconocido el libro “The 99” como uno de los proyectos artísticos más influyentes del mundo. Esto es retorno en el territorio en su sentido más literal
¿Cómo describiría la experiencia de visitar PLANTA?
Sorprendente. La mayoría de los visitantes llegan sin saber del todo que se encontrarán, y se marchan con la sensación de haber descubierto un lugar único. La combinación del entorno industrial activo, las obras de arte y el paisaje de la Plana del Corb crea una experiencia que queda en el recuerdo.

¿Cómo cree que puede inspirar otras empresas a establecer vínculos más estrechos con la cultura?
Demostrando que funciona. No como filantropía, sino como estrategia. PLANTA nos ha dado visibilidad, diferenciación y una personalidad muy reconocible. Cuando otras empresas ven esto, empiezan a entender que la cultura no es un gasto: es una inversión con retorno.
¿Por qué recomendaría a otros empresarios/as acercar sus comunidades a la cultura?
Porque las empresas que se implican culturalmente en su territorio generan vínculos que van mucho más allá del negocio. Y porque el mundo necesita empresas que lideren con una mirada amplia, que no se limiten a producir y crecer, sino que contribuyan activamente a construir una sociedad mejor.
¿Cómo ve su evolución en los próximos años y qué retos u objetivos principales hay previstos?
PLANTA tiene que continuar creciendo en calidad y proyección, y tiene que seguir siendo un espacio que acompañe los grandes retos de nuestra época: la sostenibilidad, la innovación, la transformación social. Queremos que sea un referente no solo en el ámbito cultural, sino también en la manera como la empresa puede contribuir activamente a construir un futuro mejor. El proyecto está vivo, y esto es el que más me entusiasma.